• Paulo K Tiról

8/1/21: “It shall be a JUBILEE for you” / “Será un JUBILEO para ti” (Leviticus 25:10)


Yesterday’s first reading from Leviticus truly captures the spirit of our celebration this Sunday of St. Ignatius of Loyola. The Old Testament text from the Book of Leviticus reminded us of the celebration of Jubilee by the Israelite people. Every fifty years God’s people would enter this special time of Jubilee, a year of restoration. Debts would be forgiven, confiscated property would be returned to its original owner, slaves would be set free, and scattered families would be reunited. Indeed, the demands of ordinary life would be interrupted in favor of celebration, sharing and gratitude.


Today at St. Aedan’s we gather to celebrate the feast of St. Ignatius of Loyola, founder of the Jesuits and an extraordinary mystical figure of the Church. Yet unlike other years, this entire year for the Church marks a Jubilee moment. Five hundred years ago Ignatius was struck by a cannonball and suddenly found himself struggling between life and death. The seriously wounded warrior for the King of Spain began to realize that God was calling him to a radical change and spiritual restoration. Rather than serving an earthly leader, Ignatius heard little by little and through his time of suffering the voice of one desiring true healing and wholeness for him, Jesus Christ. This new friend and spiritual companion also offered Ignatius something else, a mission centered on not only saving his own soul but those of everyone he would encounter on his new journey in Christ’s name.


I believe as a community of faith we have experienced a cannonball moment. The Pandemic has rocked our world and all of our lives in so many ways. From the first followers of Jesus to St. Ignatius of Loyola, it is clear that the experience of a shocking event can trigger in us a form of conversion, a desire to follow Christ more closely, a desire to change one’s life fundamentally and start over. For Ignatius and perhaps for us it is the discovery of a new dream, a way of seeing things new in Christ.


In the spirit of seeing things new in Christ and recognizing the cannonball moment we have experienced since March of 2020, the St. Aedan’s Pastoral Advisory Council has prepared a survey for the entire parish. This survey is meant to assist them in planning with me the pastoral directions for St. Aedan’s as we strive to fully open this coming year and beyond. I ask that you see the survey as a spiritual exercise with both an individual and communal discernment dimension. As you fill it out in person, by Flocknote or through this link, first see it as an opportunity for you personally to express your hopes and desires for the parish. After you submit it, I then invite you to see it as a spiritual instrument that will enable the members of our Pastoral Advisory Council and me to enter into a communal discernment about our parish programs, strategic directions and ministries for the future. In the weeks ahead you will have a chance to get to know the members of the Council and also hear more about the results of the survey and the directions the Holy Spirit will guide us for the future.


I wish for all of you a very blessed celebration of St. Ignatius of Loyola. May he inspire us to follow Jesus more closely and love one another as Jesus has first loved us.


“Thank you, Jesus, for fulfilling God’s promise of Jubilee!”

 

La primera lectura de ayer, tomada del Libro de Levítico, realmente captura el espíritu de nuestra celebración este domingo en la Fiesta de San Ignacio de Loyola. El texto del Antiguo Testamento de Levítico nos recuerda la celebración del Jubileo por parte del pueblo israelita. Cada cincuenta años, el pueblo de Dios entraba en este tiempo especial del Jubileo, un año de restauración. Se perdonaban las deudas, se devolvían las propiedades confiscadas a su propietario original, se liberaba a los esclavos y se reunían las familias dispersas. De este modo, las exigencias de la vida ordinaria se interrumpían para celebrar, compartir y darle gracias a Dios.


Hoy en St. Aedan's nos reunimos para celebrar la fiesta de San Ignacio de Loyola, fundador de los jesuitas y extraordinario santo místico. Sin embargo, a diferencia de otros años, este año entero marca en la iglesia un momento de jubileo. Hace quinientos años, en el transcurso de una batalla, el soldado Ignacio fue alcanzado por una bala de cañón, lo que le dejó luchando entre la vida y la muerte. El guerrero gravemente herido que servía al Rey de España comenzó a darse cuenta de que Dios lo estaba llamando a un cambio radical y una restauración espiritual. En lugar de servir a un líder terrenal, Ignacio escuchó --- poco a poco durante su tiempo de sufrimiento --- la voz de alguien que le deseaba la verdadera curación total: Jesucristo. Este nuevo amigo y compañero espiritual también le ofreció a Ignacio algo más, una misión especial, de la que el propósito no consistió en salvar su propia alma, sino las de todas las personas que Ignacio encontraría mientras trabajaba en el nombre de Cristo.


Como comunidad de fe creo que hemos experimentado un momento de bala de cañón. La pandemia ha sacudido nuestro mundo y toda nuestra vida de muchas maneras. Desde los primeros discípulos de Jesús hasta San Ignacio de Loyola, está claro que la experiencia de un hecho impactante puede desencadenar en nosotros una forma de conversión, un deseo de seguir más de cerca a Cristo, un deseo de cambiar la vida desde las raices y de empezar de nuevo. Para Ignacio y quizás para nosotros una bala de cañón puede producir en nosotros un nuevo sueño, o sea, una nueva forma de ver las cosas en Cristo.


Motivados por el deseo de ver cosas nuevas en Cristo y de reconocer el momento de bala de cañón que hemos experimentado desde marzo de 2020, el Consejo Asesor Pastoral de St. Aedan ha preparado una encuesta para toda la parroquia. Esta encuesta está destinada a ayudarles a los Consejeros a planificar conmigo los objetivos pastorales de nuestra parroquia, mientras nos esforzamos por guiar los pasos del año que viene e incluso más allá. Les pido que vean la encuesta como un ejercicio espiritual de discernimiento tanto individual como comunitario. Al llenar la encuesta, por Flocknote o a través de este enlace, primero véala como una oportunidad de expresar personalmente sus esperanzas y deseos para la parroquia. Y luego, después de enviarla, le invito a verla como un instrumento espiritual que les permitirá a los Consejeros y a mí a participar en un discernimiento comunitario sobre los programas parroquiales, los objetivos estratégicos y los ministerios del futuro. En las próximas semanas, cada uno tendrá la oportunidad de conocer a los miembros del Consejo y también conocer los resultados de la encuesta y los objetivos que nos guiará hacia el futuro con la ayuda del Espíritu Santo.

Les deseo a todos una muy bendita celebración de San Ignacio de Loyola. Que él nos inspire a seguir a Jesús más de cerca y amarnos unos a otros como Jesús nos amó primero.

¡Gracias, Jesús, por cumplir la promesa del Jubileo!

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