• Paulo K Tiról

6/20/21: “Who then is this whom even wind and sea obey?”



(The italicized portion is taken from: The Word Among Us, June 2021)


If you’ve ever been to a beach, you’ve probably seen children trying to build sand castles near the shoreline. They work hard piling up buckets of sand, sometimes making quite an impressive structure. But no matter what they do, the tide still comes in and their sandy structure is washed away.


That might be how the disciples felt as they tried to ride out the storm in today’s Gospel. Seasoned fishermen, they tried to adapt to the strong winds and high seas. But no matter what they did, they couldn’t make the storm go away. Then something drastically changed their situation: the One who “shut within doors the sea” –Jesus—rebuked the wind and calmed the storm (Job 38:1; Mark 4:39).


The disciples learned a lesson that day similar to the one God taught Job. When we rely only on our own strength or understanding, we human beings can do only so much, but Jesus’ power is limitless.


While Jesus does have dominion over all creation, that doesn’t have to make us feel unimportant and it doesn’t have to make God seem like an indifferent almighty force. Instead, this reality should give us hope. Why? Because in the storms of our lives, when the “seas’ seem out of control and our insufficiency is painfully clear, he is in the boat with us! He is not aloof; he cares for each one of us. He is concerned about every one of our circumstances.


This Sunday throughout the United States we celebrate Father’s Day. For many of us our fathers were those figures who were the source of strength, guidance and care in our lives. They were the ones, alongside of our mothers who desired to be there in the “storms” of our life’s journeys, striving always to provide calm and a sense of stability. In my own life my father was the one who reassured me from childhood to adulthood that no matter what, things would always get better and if they didn’t, I always had a home to come back to. At his Funeral Mass I requested of Dr. Joseph Legaspi to sing a song that truly summoned up who my dad was and remains for me, “Wind Beneath My Wings.”


As we celebrate this Sunday the Christ who calms the storms of our lives and us again and again, let us give thanks for our fathers, living and deceased, and how they strived to the best of their ability to be that Christ-like example in our lives—the wind beneath our wings.

"¿Quién es éste a quien aun el viento y el mar obedecen?"

(La parte en cursiva está tomada de: The Word Among Us, junio de 2021)

Si alguna vez ha estado en una playa, probablemente haya visto a niños tratando de construir castillos de arena a la orilla del mar. Trabajan duro apilando cubos de arena, a veces creando una estructura bastante impresionante. Pero no importa lo que hagan, la marea no deja de subir y llevarse el castillo.

Eso podría ser lo que sintieron los discípulos al tratar de capear la tormenta que se narra en el Evangelio de hoy. Pescadores experimentados, intentaron dominar los fuertes vientos y la alta mar. Pero no importa lo que hicieran, no pudieron vencer la tormenta. Entonces algo cambió drásticamente su situación: Aquel que “cerró el mar dentro de sus puertas” (Job, 38, 1) reprendió al viento y así Jesús calmó la tormenta (Marcos 4, 39).


Los discípulos aprendieron una lección ese día similar a la que Dios le enseñó a Job. Cuando los seres humanos confiamos solo en nuestra propia fuerza o entendimiento, enfrentamos nuestros límites humanos. Sin embargo el poder de Jesús es ilimitado.

Si bien Jesús tiene dominio sobre toda la creación, no es para hacernos sentir insignificantes ante Dios, ni mucho menos hacernos pensar que Dios es fuerte pero sin compasión. Al contrario. El poder de Dios debe darnos esperanza. ¿Por qué? Porque en las tormentas de la vida, cuando los "mares" parecen fuera de control, y nuestra debilidad es dolorosamente clara, ¡él está en el barco con nosotros! No es distante. Se preocupa por cada uno de nosotros, en cada una de nuestras circunstancias.


Este domingo en todo Estados Unidos se celebra el Día del Padre. En la vida de muchos, los padres eran fuentes de fortaleza, consejo y amparo. Junto con nuestras madres, nuestros padres se disponían a salvarnos en las "tormentas" de la vida, esforzándose siempre por brindar calma y estabilidad en las dificultades. En el transcurso de mi propia vida, mi padre fue quien me aseguró que, pasara lo que pasara, las cosas siempre se pondrían mejores, y si no, siempre tendría un hogar al que volver. En su misa fúnebre le pedí al Dr. Joseph Legaspi, Director de Música, que cantara una canción que realmente representara quién era --- y sigue siendo --- mi padre: "Wind Beneath My Wings".

Mientras celebramos este domingo a Jesús, que calma las tormentas de la vida una y otra vez, demos gracias por nuestros padres, vivos y fallecidos, y cómo se esforzaron al máximo de su capacidad para ser un ejemplo de Cristo en nuestras vidas, y así ser siempre el viento bajo nuestras alas.

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