• Paulo K Tiról

4/4/21: Jesus Christ Has Risen, Alleluia! / ¡Jesucristo resucitó, Aleluya!



As we gather to sing our Easter Alleluia once again in our beautiful Church and with the faithful present both in person and virtually, I cannot help but remember how Easter felt a year ago. Although the Pandemic continues to challenge us with the need to remain vigilant and careful, it is also true that God has opened so many doors through these many difficult months to bless scientists with wisdom, health workers with extraordinary compassion and so many other front line workers with an incredible concern for the care of all. Our very long Lent that began in March 2020 is coming to a close this Sunday and as we sing together with great joy and thanksgiving our Easter Alleluia. Yet, I suppose the question for us is if we are feeling that joy and thanksgiving.


For many of us we are remembering this Easter those who are not with us. We feel a sense of loss and absence of so many family members and friends who have succumbed to COVID or to other health challenges that became overwhelming in this time of Pandemic. Easter is before us, this is true, but the sadness of this past year remains so very present. Are we still in Good Friday this Easter Sunday?


As I spiritually pondered this question myself at our 3 p.m. and 6:30 p.m. services on Good Friday I found myself especially moved by the Prayer over the People on Good Friday: May abundant blessing, O Lord, we pray, descend upon your people, who have honored the Death of your Son in the hope of their resurrection: may pardon come, comfort be given, holy faith increase, and everlasting redemption be made secure.


Only our risen Savior can move us from sadness to hope. Only Christ, yesterday and today, the beginning and the end, the Alpha and the Omega, can lead us to that spiritual place of Easter joy. The good news this Easter Sunday, 2021 is that we have the next fifty days, the Easter Season, to pray with the Mass readings and call out for that Easter grace of joy. As was declared at the Easter Vigil, we can make as part of our Easter Season daily prayer mantra: May the light of Christ rising in glory dispel the darkness of our hearts and minds.


Let us keep one another in prayer as we begin this Easter Season journey. As we have done so much together in these many months of Pandemic, may we continue to care and support one another in the days ahead. Thank you for your faith; thank you for your goodness to St. Aedan’s; thank you for your commitment to our Catholic Jesuit mission!


“Jesus, you are my all in all." (Colossians 3:11)

Mientras nos reunimos una vez más para cantar “¡Aleluya!” en nuestra hermosa Iglesia, llena de los fieles, tanto en persona como de modo virtual, no puedo dejar de recordar cómo se sintió la misma fiesta de Pascua hace un año. Aunque la pandemia nos desafía actualmente, y nos urge a permanecer vigilantes y cuidadosos, también es cierto que Dios ha abierto muchas puertas durante estos meses difíciles --- con el propósito de darles sabiduría a los científicos, darles compasión a los que atienden a los enfermos, y aumentar la preocupación de los primeros que prestan su ayuda a beneficio de todos. La larguísima Cuaresma que comenzó en marzo de este año está llegando a su fin este domingo de Resurrección, mientras cantamos juntos con gran alegría y acción de gracias nuestro “¡Aleluya!” pascual.

Sin embargo, supongo que vamos preguntándonos si de verdad sentimos ese gozo y esa acción de gracias. En esta Pascua muchos recordamos a los que no están con nosotros. Sentimos una sensación de pérdida y ausencia de tantos familiares y amigos que han muerto, víctimas de COVID o de otros problemas de salud que nos abruman en este momento de pandemia. El gozo de la Pascua llama la atención, ciertamente,

pero la tristeza de este año pasado sigue muy presente. En este domingo de Pascua, ¿acaso nos aferra el Viernes santo?


Mientras meditaba esta pregunta durante los oficios del Viernes santo, me conmovió sobremanera la “Oración sobre el Pueblo”: Envía, Señor, tu bendición sobre estos fieles tuyos, que han conmemorado la muerte de tu Hijo, y esperan resucitar con él. Concédeles tu perdón y tu consuelo, fortalece su fe y condúcelos a su eterna salvación.

Solo nuestro Salvador resucitado puede convertir la tristeza en la esperanza. Solo Cristo, Ayer y Hoy, Principio y Fin, Alfa y Omega, puede llevarnos a la alegría pascual. Los cincuenta días del tiempo pascual nos permiten orar con las lecturas de la misa y pedir la gracia del júbilo pascual. Como se declaró en la Vigilia, al prender el gran Cirio, podemos aprovechar del tiempo para rezar con toda la Iglesia: ¡Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu!

Al comienzo del Tiempo pascual, recemos unos por otros. ¡Tanto hemos hecho en los últimos meses de pandemia! Sigamos en el mismo camino, cuidándonos y apoyándonos unos a otros en los próximos días. Gracias por su fe. Gracias por su amabilidad con St. Aedan's. Gracias por su compromiso con nuestra misión católica jesuita!

“Jesús, eres todo y está en todos.” (Colosenses 3, 11)

27 views0 comments